martes, 29 de junio de 2010

Vendrán más pesadillas energéticas al estilo de BP

Cuatro panoramas para el próximo mega-desastre energético

TomDispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Introducción del editor de TomDispatch

    ¿No es extraño que, no importa lo terribles sean las noticias del Golfo, los medios todavía no pueden dejar de presentar una narrativa de esperanza influenciada por BP? Mi periódico local publicó hace poco el siguiente titular: “Señales de esperanza al capturar BP cantidades récord de petróleo”. El artículo se basa en un informe de BP de que, el jueves pasado, su tristemente inadecuado y mal ajustado “tapón” había capturado más de 25.000 barriles de la fuga de petróleo –es decir, cinco veces más de lo que afirmó durante mucho tiempo que se derramaba de su pozo averiado (25 veces más de lo que había sugerido originalmente).

    Ante cálculos semioficiales del orden de 35.000 a 60.000 barriles vertidos por día (y esas cifras aumentan regularmente), esto representa una extraña versión de noticias esperanzadoras. No presagia nada bueno que, a finales de julio, cuando un nuevo “tapón”, más grande, “más ajustado” se haya instalado, BP apunta a capturar hasta 80.000 barriles al día (es decir 20.000 barriles más de lo que había reconocido públicamente que podía salir del fondo del Golfo). En todos los artículos semejantes, la verdadera narrativa de esperanza, sin embargo, involucra los pozos de alivio, el primero de los cuales está ahora dentro de “60 metros” del pozo averiado. Usualmente, la fecha indicada para que uno de esos pozos alivie el derrame se indica como “comienzos de agosto” o “mediados de agosto” y se dice regularmente que la perforación de esos pozos avanza “más rápido de lo previsto”.

    Sean cuales sean las “señales de esperanza", sin embargo, ya han sido desprestigiadas por el continuo vertido de la realidad. El mismo día en el que BP anunció su captura de 25.000 barriles, también se informó de que inmensas cantidades de metano se estaban esparciendo dentro del Golfo. Evidentemente, esto generalmente no se habría considerado (o se había informado poco al respecto), a pesar de que metano en altas concentraciones puede agotar el oxígeno del agua y así sofocar la vida marina, creando vastas zonas muertas e inhibiendo la descomposición natural del petróleo vertido. Según John Kessler, oceanógrafo de la universidad A&M de Texas, el vertido de Deepwater Horizon representa “la más vigorosa erupción de metano en la historia humana moderna”.

    Mientras tanto, si se lee con cuidado, se notará que esos pozos de alivio no son algo seguro. Puede que no cumplan la tarea hasta el otoño o incluso, en el peor de los casos, Navidad, o (incluso en un caso peor) podrían fallar enteramente, dejando que el pozo derrame petróleo y gas natural (con su metano) durante lo que se piensa serían entre dos y cuatro años más. Y no olvidemos el mal tiempo generalizado, así como la estación de los huracanes que llega al Golfo, la posibilidad de que el revestimiento del pozo se pueda resquebrajar o erosionar –lo que quiere decir aún más derrame o fuga– y que una “limpieza” en la cual según el secretario del interior Ken Salazar, el ecosistema del Golfo sería “restaurado y tonificado”, no podría lograrse, como escribió recientemente Naomi Klein , “por lo menos en un plazo que podamos concebir fácilmente”.

    Peor todavía, el desastre en el Golfo se trata en gran parte como una pesadilla que ocurrirá una sola vez. No es así. Considerad nuestro potencial Chernobyl estadounidense sólo como un precursor de un futuro repleto de “inesperados” mega-desastres energéticos, como sugiere Michael Klare, colaborador regular de TomDispatch y autor del invaluable Rising Powers, Shrinking Planet.

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    fuente: http://www.rebelion.org/

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